QUERANDÍES ♦ LOS PRIMEROS MORENENSES



CUANDO TODO ERA TUYO

Alicia Vicchio
Extinguidos los grandes animales pre-históricos, cuyos restos fósiles pueden observarse en las costas del Lago San Francisco, espejo de agua de la represa ingeniero Roggero y a la vera de los arroyos La Choza y El Durazno, aparecieron otros seres: los humanos.

En un principio, hace unos 13mil años, deambulaban por esta región los antiguos pampas, compuestos por los querandíes junto a los taluhet, que habitaban la Pampa Húmeda y los diuihet que poblaron la Pampa Seca.




Nombres El nombre querandí es un apelativo que los guaraníes daban a este grupo que, en su dieta diaria, consumía grasa de animal y que significa gente con grasa.

Los cronistas de la época de la conquista los describían como gente alta y robusta, de tez morena, que vivía en grupos organizados y respondían a un cacique.

Éstos eran algunos de los nombres, de varones y mujeres, de los primeros pobladores de esta zona: Telomian Condic (el gran cacique capturado y ejecutado, que participó en la batalla durante la cual murió Juan de Garay), Aguara , Ajay, Allapen, Bagual (otro jefe sublevado ante el conquistador) Caespen, Caltis, Canisolo, Coloque, Eraran, Derdian, Chequen, Chivilque, Here, Lecule, Magua, Mayraci, Quetrue, Sacara, Samuchen, Secti, Tagua, Yiabo, Tuguacane, Yuca.




Costumbres Eran cazadores y pescadores nómades que viajaban cuando la temporada de caza les era favorable. Desarrollaron armas especializadas, entre ellas, las boleadoras. El pescado, el huemul (un tipo de venado), las raíces, los frutos y la langosta constituian su dieta básica.

Como vivienda tenían el típico toldo de llanura, que persistió en siglos posteriores.Chozas construídas con ramas, hierbas y cueros de los animales que cazaban, como el venado y la falsa nutria. Las levantaban cerca de los cursos de agua, como el río de la Reconquista, a causa de la frecuente sequía del territorio.



Basaban la economía de la comunidad en la caza, hecha con lazo y boleadora. Otras armas frecuentes fueron el arco, la flecha y la honda.

Como herramienta defensiva usaban una suerte de túnica de cuero de hasta seis capas, que pintaban con manchas negras, a imitación de la piel del jaguar.


En tiempos más antiguos cazaban guanacos, ñandúes y animales menores, a la vez que recogían frutos y semillas silvestres.

El alimento que consumían era el producto de la caza y de la pesca, que realizaban por medio de redes. Con el pescado fabricaban una especie de harina. Antes de la llegada de los españoles practicaban la agricultura, la siembra y la cosecha.

Una de las maneras que tenían, para atrapar langostas en los pastizales, era echar fuego en el pasto, haciendo que se cocinaran vivas. Después empezaba la tarea de recolectar estos insectos, molerlos en morteros y comerlos como una pasta.


Vestían un abrigo de cuero y piel, similar al quillango y las mujeres también usaban una falda que cubría su cuerpo hasta las rodillas.



Un dato curioso Su existencia fue puesta muchas veces en duda. La razón de esa incertidumbre radica en que las poblaciones indígenas, que fueran objeto de las expediciones del presidente Julio Argentino Roca en el siglo XIX, no pertenecían a esta familia. La realidad es que queda muy poco de la Nación querandí.


Por un lado, hacia el siglo XV, los tehuelches avanzaron sobre la región pampeana, ésto provocó cambios culturales en los grupos locales. Por el otro, la conquista española, que los diezmó con sus armas y enfermedades.



Ullrico Schimdl, un mercenario alemán que acompañaba a los españoles en estas expediciones, escribió esta frase al respecto de la manera de la caza de los querandíes: También emplean unas bolas de piedra aseguradas a un cordel largo; son del tamaño de las balas de plomo que usamos en Alemania. Con estas bolas rodean las patas del caballo o del venado cuando lo corren y lo hacen caer.






El cronista español Ruy Díaz de Guzmán describe el ambiente en que vivían y hábitos: es toda aquella tierra muy llana; los campos tan anchurosos y dilatados, que no hay en todos ellos un árbol: es de poca agua, y de mucha caza de venados, avestruces y gran suma de perdices, aunque de pocos naturales; los que hay son belicosos, grandes corredores y alentados, que llaman querandís: no son labradores, y se sustentan de la caza y pesca; y así no tienen pueblos fundados ni lugares ciertos, más de cuanto les ofrece la comodidad de andar de ordinario esquilmando los campos.

Hacían cerámicas con dibujos geométricos. Restos de esas piezas arqueológicas, que datan de unos mil años de antigüedad, fueron halladas en la zona del dique Roggero (Moreno) así como en los partidos de La Matanza, Tigre y San Isidro. Hacían cerámicas con dibujos geométricos. Estos objetos muestran escasos adelantos en el arte de la cerámica , son por lo general de una pasta arcillosa, homogénea, lisa, poco quemada en el exterior y con algunos fragmentos grises.



Raza fuerte Después de reconocer el territorio y la cultura de esta tribu, Pedro de Mendoza ambicionó conquistarlos. Por eso organizó una expedición militar, comandada por su hermano Diego, que el 15 de junio de 1536 intentó una afrenta contra los querandíes.

Ellos, al principio, les traían su pescado, para darle la bienvenida a aquellos que habían llegado del mar. La respuesta que recibieron fue la traición de los españoles, con un ataque al comando de Diego de Mendoza. Por tal motivo llegaron a ser enemigos mortales de los españoles.


Las órdenes que tenían todos los conquistadores que estaban prontos para esta guerra con esta etnia era ponerlos en cautiverio o exterminarlos. No pudieron. Los querandíes, junto con otras etnias los esperaban y ya sumaban unos 4mil. La cantidad no intimidó a los forasteros, quienes con armas de fuego los atacaron.


En este ataque se masacró a mil indios y murieron algunos españoles, el resto se puso en retirada.


Los querandíes no lucharon desarmados, en este momento atacaron con arcos y dardes, especie de media lanza con punta de pedernal. Como en la caza de animales salvajes, los querandíes usaron sus boleadoras para defenderse. De esta manera fue muerto Diego de Mendoza, enlazado con una boleadora de piedra.


Las acciones traicioneras de los españoles, levantaron en armas a los querandíes. En una investida unida con tribus vecinas llegaron a juntar 23mil combatientes. Esa fue la cantidad de hombres que atacaron el asentamiento español de Buenos Aires.

Fue un ataque fatal en la ciudad, con flechas incendiadas, que pusieron en fuga a los intrusos del Reino de España.


Con el abandono definitivo de los españoles en el fuerte de Buenos Aires, todo lo que quedó para los querandíes fue juntar ganados, cazarlo y domesticar caballos. Puesto que la fortaleza Buenos Aires quedó deshabitada y los caballos abandonados los querandíes pasaron a comerlos y domesticarlos, para luego aprender a cabalgar en estos animales.


En 1605 arribaron refuerzos de tropas españolas, trajeron pestes europeas desconocidas en estas tierras, como la viruela. La enfermedad contagió a muchos de los antiguos pobladores, quienes no poseían inmunidad contra las enfermedades de los invasores.




El exterminio Se puede decir que hoy en la provincia de Buenos Aires todavía existen algunas personas que llevan la sangre de los antiguos querandíes, pero con cierta dificultad de identificarlos por estar mezclado con otras etnias que se asentaron en esta región. Es seguro que, en la retirada hacia otras zonas, los querandíes se hayan mezclado con otras tribus hasta su extinción como grupo étnico.


Los querandíes fueron un pueblo con creencias propias. Su gran dios era Soychu y el espíritu del mal Gualichu, palabra que llega hasta estos días como gualicho.


Por el 1650 se perdió el rastro de la Gran Nación de los Querandíes. Esos seres hospitalarios que vieron vulnerada su libertad, por las ansias de quienes vinieron a invadir sus recodos, caminos y aguadas.

En el año del Bicentario Argentino la memoria vigente los recuerda y reinvindica ♣


dibujo gentileza de Gregorio Calmejane Ahumada para El Periódico de Moreno digital





9 comentarios:

Anónimo dijo...

Miriam

Muy buena. Felicitaciones. Se me cayeron uans lágrimas Vicchio. Placer leerte, como siempre

Anónimo dijo...

David Luengo
Soy profesor de historia y deseo felicitar a la periodista Vicchio por tan notable trabajo.
Ver la historia desde el lado de quienes estaban es una aliciente para nuestra juventud en este Bicentenario.
Muchas gracias por tamaña alegría

Anónimo dijo...

Romi

Justo me pidieron una investigación sobre Moreno y sus primeros habitantes. Yo ni idea de nada. Tengo 15 años y juro que ni sabía -(
Ahora la presenté y mi profesor se quedó mudo.
Usamos este lugar para aprender (y mucho) :-)

Anónimo dijo...

Adrián Peralta

Qué bueno es ésto. Qué reivindicación a nuestros pueblos.

Anónimo dijo...

Lorena Cariglino

Vaya homenaje que eligieron. Una honda emoción y ternura saber de esta gente que nos anticipó en Moreno
Y qué bellas frases, Alicia, que utilizaste para nombrarlos.

Un gusto es leer El Periódico de Moreno digital

Anónimo dijo...

Marcela, de Capital

Qué entretenida y didáctica la nota esta.

Anónimo dijo...

Maxi
Me resirvio para el cole ;)

Anónimo dijo...

Nacì cerca de un arroyo, hoy Av. J.B Justo, tambièn conocido como el Maldonado, hijo de charrùas y matacos y creo que no debemos olvidar nuestra verdadera naciòn...INDÌGENA!!!

Anónimo dijo...

Me rre sirviooo gracias estudie de aca y me saque un 10 :)